Estrías y Varices: Causas y Tratamientos

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Estrías y Varices: Causas y Tratamientos

Estrías: Causa y Tratamiento

Las estrías son franjas o líneas irregulares de la piel que se producen generalmente por el estiramiento de la misma, como consecuencia de un embarazo, obesidad, crecimiento rápido de los niños o la existencia de enfermedades concretas.

Las estrías suelen mostrarse como líneas paralelas inicialmente rojizas, brillantes y delgadas, que posteriormente adquieren la apariencia de una cicatriz, pudiendo presentar una formación de surcos en la piel con una coloración blanquecina. Generalmente aparecen en las mamas, las caderas, los muslos, los glúteos, el abdomen y los costados. También reciben el nombre de estrías gravídicas o marcas de estiramiento.

Otra de las causas de la formación de estrías puede ser una alteración del proceso de formación de colágeno, que es una sustancia que proporciona elasticidad a la piel. En este caso el origen puede ser un medicamento, una enfermedad preexistente (enfermedad de Cushing, síndrome nefrítico, etc.) o el uso excesivo de cremas.

Las estrías gravídicas o marcas de estiramiento suelen borrarse después de desaparecer la causa que las generó, como el embarazo o el crecimiento rápido propio de la pubertad. Aunque no siempre es así  y pueden perdurar en el tiempo si no se toman las debidas precauciones.

Así sucede, por ejemplo, en el caso del embarazo en el que es recomendable utilizar cremas específicas para mantener la elasticidad de la piel. Por otra parte, la cafeína, el alcohol, el té y otras sustancias favorecen la aparición de estrías. Por el contrario, los alimentos ricos en vitaminas A, C, D y Zinc pueden ayudar a evitar su aparición.

El último recurso en caso de que las estrías no desaparezcan es acudir a los tratamientos que ofrece la medicina estética, tales como láser, peeling químico o cirugía plástica.

Varices: Signos, Síntomas, Tratamiento y Eliminación

Signos y Síntomas

– Venas agrandadas visibles bajo la piel de las piernas.
– Coloración parda-grisácea de los tobillos / pantorrillas.
– Úlceras en la piel de los tobillo

La sangre sale del corazón a través de los vasos sanguíneos denominados “arterias” hacia el organismo, para llevarle oxígeno y nutrientes, y emprende desde cualquier parte del cuerpo su viaje de vuelta al corazón a través de los vasos llamados venas. La primera parte del camino es fácil, pues el corazón se encarga de impulsarla hacia delante, pero la vuela desde algunas zonas es más difícil, pues nada la empuja de vuelta hacia el corazón. Las regiones que están por encima del mismo lo tienen fácil: la sangre, por efecto de la gravedad, vuelve con escasos esfuerzo. Las regiones que están muy por debajo y muy lejos del corazón lo tienen, por el contrario, muy difícil, ya que hay un camino largo por hacer, que además es contra la gravedad.

A causa de esto, las venas de las piernas tienen válvulas, de forma que la sangre que va subiendo no puede volver a bajar por su propio peso. El bombeo se hace al mover los músculos de las piernas, así, andar es un ejercicio excelente para activar la circulación de las piernas.

Cuando por diversas razones al cuerpo le resulta imposible hacer que la sangre vuelva con fluidez al corazón, ésta se va estancando, y para que tenga sitio el vaso (la vena) se va dilatando. En un primer momento, si se favorece el retorno venoso dicha dilatación desaparece y la vena vuelve a ser normal. Pero si dura demasiado, la vena se da de sí, se “cede”, las válvulas dejan de funcionar y el problema ya no se solucionará cuando se favorezca el retorno.A los vasos dilatados se les llama varices, y pueden aparecer en cualquier lugar del organismo, aunque las más frecuentes son en las piernas.

Las varices afectan a 1 de cada 10 personas, aproximadamente, y de forma dos veces más frecuente en mujeres, fundamentalmente por efecto de los embarazos (que empeoran el retorno venoso). Las varices tienden a hacerse más grandes con el tiempo, y pueden llegar a ser causa de edemas (hinchazón) en las piernas y úlceras varicosas, que a menudo se preceden de pigmentación parda de la piel.

Tratamiento de Varices

Auto-ayuda (medidas generales).
– Evitar sentarse o estar de pie quieto durante largos períodos.
– Si el trabajo o la vida diaria son sedentarios, hay que flexionar piernas y tobillos frecuentemente, levantarse y andar. Al final del día, ayudará a aliviar toda tumefacción el elevar las piernas unos centímetros por encima del nivel del corazón (por ejemplo, tumbados).
– El ejercicio regular (paseo, bicicleta, natación) disminuye la presión en las venas y alivia las molestias.
– Medias compresivas. Proporcionan alivio inmediato y duradero, al comprimir las varicosidades y mejorar así el retorno venoso. Suelen estar diseñadas de forma que la máxima compresión se da alrededor de los tobillos y pantorrillas. Pueden estar indicadas también en el embarazo.

Cirugía. Las varices pueden quitarse mediante intervención quirúrgica, que debe incluir la escisión de la vena más grande y de sus tributarias o colaterales. El beneficio a largo plazo en pacientes apropiados es muy alto. La cirugía suele complementarse con la esclerosis de varices.

Esclerosis de varices. Para varicosidades pequeñas, pero con efecto estético inaceptable, se suele emplear una técnica que consiste en inyectar directamente en cada vénula superficial varicosa una sustancia química que produce una inflamación de la vénula, que luego se sigue de cicatrización (esclerosis) de la misma. La técnica incluye por lo general múltiples sesiones. Si se realiza correctamente, es prácticamente indolora y exenta de complicaciones.

Eliminación de Varices

La eliminación de varices mediante la cirugía por láser está adquiriendo una creciente relevancia en la actualidad, ya que se puede realizar en el consultorio del médico, es muy poco invasivo, únicamente se daña la zona sobre la que se actúa y apenas tiene efectos secundarios graves y presenta pocas complicaciones en el postoperatorio. De hecho la cirugía (escleroterapia) está quedando relegada a la eliminación de varices de gran tamaño.

Venas varicosas

Se utilizan diferentes tipos de láser en función de si se va a tratar venas varicosas o arañas vasculares (amarillo claro, verde y de luz pulsada intensa). En el caso de las venas varicosas la técnica consiste en la introducción de un catéter especial en la vena a través del cual se envía a la pared de la vena una energía de radiofrecuencia (luz pulsada) haciendo que ésta se contraiga y se cierre. Este procedimiento se realiza bajo anestesia.

Habitualmente el único efecto secundario es un ligero hematoma en la zona de la herida. Los riesgos son similares a los de la escleroterapia: sangrado y congestión de la sangre, si bien por lo general ésta se asienta por sí misma sin que sea necesario realizar un tratamiento adicional. Otros posibles riesgos en relación a la herida son infección, inflamación y enrojecimiento.

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