Malos hábitos de alimentación: lo que no debemos hacer

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Malos hábitos de alimentación: lo que no debemos hacer

Siempre que se habla de alimentación saludable se menciona la necesidad de cambiar los hábitos de vida en cuanto a la alimentación y a la práctica de ejercicio. En realidad una dieta equilibrada incluye todos los alimentos repartidos, eso sí, en las proporciones adecuadas con el fin de cubrir de manera suficiente todas las necesidades de nutrientes de nuestro organismo.

Eso supone que no hay alimentos malos o buenos, sino hábitos de alimentación correctos o incorrectos. El qué, cómo, cuándo y por qué se come es, por tanto, una de las claves esenciales de una alimentación saludable. A continuación se exponen algunos de esos malos hábitos en la alimentación que hace que una dieta en principio equilibrada pierda la calificación de saludable:

  • Qué se come: en general el tipo de comidas es poco variada. No se hace mucho esfuerzo en renovar tanto el recetario como el tipo de alimentos que se consumen. Pero, además, la lista de la compra está repleta de vicios: pocas frutas y verduras, abuso de precocinados y comida rápida, exceso de grasas animales, muchas conservas sin leer detenidamente  el etiquetado (sal, aceites vegetales saturados, etc.), productos refinados y/o procesados, bebidas azucaradas, alimentos con calorías vacías, etc. Tampoco se tiene muy en cuenta el grado de frescura de los alimentos y menos aún su conservación o la manera de cocinarlos.Es importante planificar los menús de la semana para introducir la variedad necesaria y hacer la compra con la lista en la mano para evitar la improvisación que lleva a meter en el carro alimentos poco deseables.
    • Cómo se come: influye mucho en el aumento de peso. En general se come deprisa, casi sin masticar, ingiriendo demasiados líquidos, etc. Esto tiene mucho que ver con el tiempo que se dedica a la preparación de los alimentos, que muchas veces prevalece sobre la calidad nutricional de lo que se prepara: cocinar a altas temperaturas para acabar antes, eliminar recetas y alimentos que requieren demasiado tiempo de elaboración, abusar de los fritos (incluso sin renovar convenientemente el aceite), etc.Comer todos los días fuera de casa a causa del trabajo también conlleva malos hábitos: abusar de la comida rápida, pasar demasiado tiempo sin comer, eliminar alguna de las comidas fundamentales, comer sin sentarse, comer a deshoras y cualquier cosa, cenas demasiado abundantes, etc.
      Cuándo se come: los expertos recomiendan hacer 4 ó 5 comidas al día, siendo de gran importancia el desayuno, ya que se lleva más de ocho horas sin comer y la jornada laboral exige un gran consumo energético. Muchos no desayunan o reducen el mismo a un café. Tampoco se come nada a media mañana, la comida del mediodía se hace demasiado rápida y pocas veces se merienda. Luego, al llegar a casa se abre la nevera “a ver qué hay” y se carga en la cena el gran aporte de nutrientes para compensar lo que no se ha ingerido durante el resto del día.• Por qué se come: muchas veces se come porque hay que comer. No se tiene en cuenta qué nutrientes se necesitan, cómo repartirlos en las diferentes comidas, etc. El fin fundamental de comer es sencillamente matar el hambre … o el aburrimiento, el cansancio o el estrés. Se olvida con demasiada facilidad que la alimentación es fundamental para que el organismo funcione correctamente y de este modo prevenir numerosas enfermedades, como las cardiovasculares, la diabetes, la osteoporosis, la hipertensión, la hipercolesterolemia y muchas otras que tienen su origen en el exceso o el defecto de determinados nutrientes o la debilidad del sistema inmunitario a causa de una alimentación deficiente o insuficiente. Incluso algunos tipos de cáncer.
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