¿Problemas de Pareja, tras las Vacaciones?

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¿Problemas de Pareja, tras las vacaciones?

La pareja, que en el origen de cada una de ellas es concebida como el complemento ideal de nuestra vida, expresado normalmente como “nuestra media naranja”, en muchas ocasiones encierra en sí misma el núcleo de nuestro malestar, sobre todo, si en ella se depositan todas las expectativas o creemos encontrar en ella la clave del sentido de la vida.

El malentendido está presente en todo tipo de relaciones humanas, pero es en el vínculo amoroso donde se consolida, pudiendo anidar en él de un modo patológico.

No debemos olvidar que la pareja, en una concepción general, ha sufrido muchos cambios y transformaciones a lo largo y a lo ancho de los siglos. Simplemente el modelo de nuestros abuelos ni el de nuestros padres tiene nada en común con la pareja de hoy. En el inicio de este siglo estamos percibiendo una verdadera mutación de la misma: parejas de hecho, parejas homosexuales, etc.

Actualmente, muchos malestares psíquicos se deben a conflictos derivados de las relaciones de pareja. Llevando a producir ansiedad, estado depresivo, hiperactividad, impotencia, anoxeria transitoria, etc. Cada caso es particular, aunque la expresión común sería: la queja.

A niveles generales, los hombres se quejan de no saber cómo abordar a las mujeres, o de no poder encontrar su lugar frente a ellas. Las mujeres se suelen quejar de sentirse solas en el vínculo, de la retirada de los hombres, de la falta de iniciativa, desinterés o abstención.

En definitiva, el encuentro y el desencuentro amoroso hoy está mucho más enredado y enrarecido, en tanto en cuanto la realidad social de la pareja hoy día pone el acento más en la igualdad y en los derechos que en la diferencia que los une.

El hecho real de la incorporación de la mujer al trabajo, lugar reservado al hombre, modifica sustancialmente la connotación que cada rol tenía en la pareja y los conflictos se intentan resolver en un juego especular: los dos deben repartirse las responsabilidades como si se tratara de una justicia distributiva: el trabajo, los niños, las deudas, etc.
Desde esta exigencia ¿cómo encontrar el lugar donde se pueda alojar un deseo que haga sostenible el vínculo?¿Cómo evitar que un “igualitarismo” desdibuje a sus protagonistas? Es fundamental que el psicólogo pueda escuchar y tratar esta queja de modo que permita reducir el malentendido y tal vez, ello hará posible encauzar el deseo de la pareja o al menos la vida de los sujetos.
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